Es llamada también otitis externa, es una inflamación del conducto auditivo externo. Se produce cuando entra agua en el oído, usualmente al nadar o bañarse, y no se logra extraer líquidos adecuadamente. Cuando esto ocurre, el conducto se irrita y se infecta. El oído tiene varias zonas que pueden infectarse. Es sencillo e importante distinguir los tipos más frecuentes de otitis, porque cada uno se trata de un modo diferente. Desde la oreja hacia dentro, tenemos el conducto auditivo externo. Es el orificio que va hacia el interior desde la oreja. En él asientan las otitis externas. Son las típicas otitis piscineras. Continuamos y llegamos al tímpano, una membrana circular que vibra con los sonidos. Puede inflamarse tanto en las otitis medias como en las externas. Síntomas. Los niños con esta afección se quejan de picazón o dolor en el oído, este último sobre todo cuando la cabeza o el oído mismo se mueve. A medida que el conducto se inflama, la audición disminuye. El oído infectado puede supurar pus amarillento y causar molestia insoportable. Inflamación del oído en niños causada por agua
 Si aparece dolor y es persistente, es necesario acudir al especialista para que valore el caso y prescriba el tratamiento adecuado. Recomendaciones para evitar y tratar La inflamación causada por agua. Lo primero es no usar bastoncillos en el interior del conducto auditivo externo. Los bastoncillos eliminan la capa de cerumen que protege el oído evitando que los gérmenes se asienten. Si tiene un tapón de cera sí conviene retirarlo. Pero la cera normal que va fluyendo poco a poco hacia fuera es mejor no tocarla. En los niños que tienen tendencia a sufrir otitis externas, si se puede escoger, es mejor la playa que la piscina. Las otitis externas son muy raras con agua marina. Si el niño va a ir a la piscina y tiene otitis externas con frecuencia debería usar tapones cuando se encuentre bien, aunque lograr que se lo ponga puede ser a veces labor imposible. Mientras dure el tratamiento, hay que evitar la piscina. No vale ir sin meter la cabeza. Esto puede ser una opción en adultos o en niños mayores muy responsables. Pero en niños pequeños es poco realista. Jugando acaban salpicándole agua y, aunque tratemos la infección, si seguimos introduciendo bichitos nuevos no vamos a acabar con ella. Si además es de los que tiene la cabeza más tiempo bajo el agua que sobre ella, el riesgo se multiplica. Es raro que las otitis externas por agua de piscina provoquen fiebre pero, si lo hacen, debe ser valorado por si la infección está progresando al interior del oído y fuese necesario añadir antibióticos por vía oral pero debe ser bajo las indicaciones que le recete el especialista. ﷯ ¿Porque es importante consultar al especialista? El especialista ara un diagnóstico de otitis externa. después de examinar el conducto auditivo con un otoscopio Él te dirá cuál es el mejor tratamiento y puede tratarla con gotas óticas recetadas. A veces tendrá que introducir una mecha de gasa en el oído de su hijo para asegurarse de que las gotas llegan al sitio de la inflamación. Si es necesario, el especialista le hará una demostración de este procedimiento. Además, trate de mantener el conducto auditivo de su hijo lo más seco posible durante el proceso de curación, lo que significa retrasar el lavado y la aplicación de champú hasta que la inflamación haya desaparecido por eso es importante que vistes al especialista para prevenir este tipo de problemas. Sigue nuestra pagina en Facebook
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